viernes, 25 de septiembre de 2015

UN LIBRO SOBRE LA DESIGUALDAD

UN LIBRO SOBRE LA DESIGUALDAD ECONÓMICO-SOCIAL CONTEMPORÁNEA


Ramón Romero
Septiembre, 2015

"LA DESIGUALDAD: Datos, opiniones, teoría y el caso de Honduras" es el título de un nuevo libro del abogado hondureño Rodil Rivera Rodil, salido a luz pública en julio de 2015, en una edición de autor. Se trata de un trabajo sobre temas económico-sociales con implicaciones políticas, preparado como un ensayo de 156 páginas, distribuido en cuatro capítulos precedidos por una amplia introducción, en el que se sintetiza una reflexión conceptual sobre la desigualdad económico social y una aproximación a la comprensión de este fenómeno en Honduras.

Los referentes teóricos del libro son los conceptos de Karl Marx sobre acumulación de capital y plusvalía, por una parte, y de manera relevante el marco conceptual de la desigualdad formulado por Thomas Piketty en su libro "El capital en el siglo XXI". Piketty es un profesor de economía de origen francés, que publicó "El capital en el siglo XXI" en el año 2013 en su lengua materna, traducido al Inglés en 2014, bajo el sello editorial de la Universidad de Harvard y al Español en el mismo año, editado por el Fondo de Cultura Económica. Su libro está siendo muy leído y discutido en las universidades y entre los economistas, sociólogos, filósofos, expertos en desarrollo, políticos, periodistas y orientadores de opinión alrededor del mundo.

El libro de Rodil Rivera es, en gran parte, un trabajo de divulgación de ideas clave de Piketty.  Se identifica a lo largo de sus páginas un esfuerzo del autor hondureño por vincular al público nacional con el tratamiento del francés al tema de la desigualdad, esforzándose por  sintetizar conceptos clave, datos y teorías expuestos en las más de 600 páginas de “El capital en el siglo XXI”. Consciente de la valía de las tesis de Piketty, Rivera parece intuir que en Honduras muy pocos tendrán ocasión de leer el original y por ello su libro se propone ser un puente entre el autor francés y los lectores nacionales, que ponga en manos de estos últimos un valioso instrumento para entender mejor la realidad actual en Honduras y el mundo. El trabajo de Rivera además motiva a leer a Piketty.

En la introducción y los primeros tres capítulos de su libro, Rodil Rivera hace una glosa de "El capital en el siglo XXI", concentrando su interés en las causas, los orígenes, el estado actual y las perspectivas futuras de las condiciones de desigualdad económico-social en el capitalismo contemporáneo. Destaca que "La profunda desigualdad económica y social que existe en el planeta, más que una grave injusticia -que lo es-, debe verse como la inexorable consecuencia de un sistema de producción que, por su propia dinámica, favorece a una ínfima minoría y empobrece a la gran mayoría, por lo que, si no se adoptan oportunamente correctivos extraordinarios, puede conducir a la humanidad a inimaginables enfrentamientos sociales." P. 28.[1]

Rivera subraya una tesis de Piketty para explicar causalmente la desigualdad que se ensancha aceleradamente a lo largo y ancho del planeta en el siglo XXI: "Cuando la tasa de rendimiento del capital supera de modo constante la tasa de crecimiento de la producción y del ingreso -lo que sucedía hasta el siglo XIX y amenaza con volverse la norma en el siglo XXI- el capitalismo produce mecánicamente desigualdades insostenibles, arbitrarias, que cuestionan de modo radical los valores meritocráticos en que se fundamentan nuestras sociedades democráticas." Pp. 37-38.  En otras palabras: "cuando la tasa de acumulación del capital se incrementa más rápido que el ingreso nacional, la desigualdad aumenta significativamente". P. 25.

Luego, fundado en datos, se afirma que "la riqueza ha aumentado a mayor velocidad que el crecimiento económico en los últimos trescientos años, con un fuerte incremento de la desigualdad." P. 21.  "La participación en los Estados Unidos del decil superior (el 10% de la población) en los ingresos nacionales en 1928 ...era de aproximadamente tres puntos del ingreso nacional. De 1950 a 1970 ...representaba un 30% del ingreso nacional, pero de 1970 al 2000-2010, con la implantación del mercado libre (neoliberalismo), prácticamente sin control alguno, se asistió a una explosión de la desigualdad en los ingresos. La participación del decil superior pasó a poco más o menos 45-50%, es decir, un alza de casi 15 puntos del ingreso nacional estadounidense. ..en 2010 el 10% de los habitantes de Estados Unidos eran dueños del 50% del total del ingreso nacional, en tanto que el 90% de la población poseía el otro 50%. Y no olvidemos que de ese 90% más de 43 millones, el 16%, viven bajo el umbral de la pobreza. ...si las cosas siguen al mismo ritmo, la participación del decil superior rebasará el 60% del ingreso nacional de aquí a 2030." Pp. 58-60. A partir de los datos analizados se infiere que "las perspectivas para el siglo XXI son sombrías: el crecimiento continuará aumentando en el mismo promedio histórico, es decir, de 1 a 1.5% anual, mientras que el rendimiento del capital seguirá en torno al 5%." P. 71.

Muchos estrategas del desarrollo proponen distintas medidas para reducir la desigualdad, como ampliar cuantitativa y cualitativamente la educación de la población, acentuar la inversión en tecnologías, reducir la contaminación,  entre otras. Al respecto Piketty señala que "la inversión en formación, conocimiento y tecnologías no contaminantes pueden mitigar la desigualdad, pero nunca en la medida que se requiere para que el crecimiento de la economía aumente a la par del crecimiento del capital." P. 73. Tales medidas no podrían reducir significativamente la desigualdad porque no actúan sobre el problema principal, que consiste en que la organización actual de la economía determina que una pequeñísima élite en el planeta se hace cada vez más rica, acumulando de manera obscena, mientras el resto de la población se encuentra en condiciones cada vez peores.

Expuesto el panorama, corresponde la búsqueda de soluciones. El trabajo de Rodil Rivera sintetiza la principal propuesta de solución de Piketty a la creciente y cada vez más grave desigualdad económico-social. Dado que "los ingresos que la economía de mercado produce para los dueños del capital han sido 4 o 5 veces mayor que los que rinde para los asalariados y esta diferencia se ha ido agrandando paulatinamente con el tiempo,  ...la solución correcta se encuentra en la imposición de un fuerte impuesto progresivo anual sobre los ingresos de capital, lo que haría posible evitar la interminable espiral de desigualdad y preservar las fuerzas de la competencia. ...Estas medidas fiscales permitirían contener el crecimiento sin límite de las desigualdades patrimoniales mundiales que hoy en día crecen a un ritmo insostenible a largo plazo, algo que debiera preocupar incluso a los fervientes defensores del mercado autoregulado." Pp. 73-74.

Agrega Piketty que el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz propone medidas para la reducción de la desigualdad muy similares a las suyas. En su libro “El precio de la desigualdad”, Stiglitz propone: a) subir los impuestos a los más ricos; b) eliminar la asistencia a las empresas y  las subvenciones ocultas; c) aumentar los impuestos a las sociedades que no invierten ni crean empleos en los Estados Unidos (o el país que sea) y ayudar a las que sí lo hacen; d) gravar con impuestos y tasas a quienes contaminan; e) poner fin a los regalos de los recursos de un país, y f) recortar el despilfarro en gastos militares y no pagar de más por las compras del Estado, ya sean las farmacéuticas o las contratistas de defensa.” P. 79. Además Stiglitz critica algunos mitos que imperan como justificaciones de la política económica imperante: “no son más que mitos que gravar a los ricos reduce el ahorro y el trabajo y que todo el mundo sale perjudicado, al igual que no perdonar los impuestos o no dar subvenciones a empresas tóxicas o del carbón, supone perder puestos de trabajo y que nadie quiere eso. Culpar a los parados de ser unos  vagos porque no buscan empleo con ahínco –apunta- es culpar a la víctima. Así mismo  rechaza la doctrina que defiende que un período extenso de prestaciones por desempleo supondría un ‘riesgo moral’ porque desincentivaría a la búsqueda de empleo. Pero –concluye- el peor mito es que la austeridad trae el empleo y que el gasto del gobierno no lo hace.”[2] P. 80.

Una parte importante de la propuesta de Piketty –que no es tratada por Rodil Rivera- es la construcción de un Estado social. El Estado  es enfocado  como una estructura fundamental para regular el capital en el siglo XXI. La tesis de base es que el capital debe ser regulado para que beneficie a la sociedad e incluso para que no se destruya a sí mismo. Regular al capital es función del Estado, como desde hace mucho tiempo lo han señalado los economistas no liberales ni neoliberales. La medida regulatoria principal es la redistribución de los beneficios que hoy acumulan de manera exclusiva y excluyente los dueños del capital. El impuesto al capital transfiere importantes recursos al Estado, que debe invertir en programas sociales para mejorar la calidad de vida de toda la población, especialmente de quienes están en extrema pobreza. Estado social  e impuesto progresivo al capital  son los elementos esenciales  de redistribución propuestos por Piketty para que se reduzcan en forma considerable los dos extremos que hoy más bien se agrandan.

La función redistributiva del Estado social tiene una larga tradición. Esta fue asumida en los Estados Unidos para salir de la recesión de la década de 1930, por el Presidente Franklin Delano Roosevelt aplicando un mecanismo de tributación progresiva. Aquel presidente al  defender esta medida afirmó que "La prueba de nuestro progreso no es si añadimos más a la abundancia de quienes tienen mucho; es si proporcionamos suficiente a quienes tienen demasiado poco." P. 18. Esa idea es válida hoy, en el contexto planetario  de desigualdad progresiva que se experimenta en el siglo XXI.

Con el instrumental teórico descrito en su trabajo, Rodil Rivera propone, en el capítulo IV “La desigualdad en Honduras” -la parte más original del libro- un conjunto de datos, interpretaciones teóricas e históricas y reflexiones sobre la desigualdad en Honduras y las perspectivas de futuro. Concluye con el señalamiento  de la corrupción y el desempleo/subempleo como factores que agravan la desigualdad.

En la parte propositiva, contenida en sus “Reflexiones finales” se pregunta: “¿existe algún medio para impedir que si la brecha entre ricos y pobres sigue  aumentando sin cesar, como lo pronostican Marx y Piketty, el capitalismo experimente en algún momento su crisis o debacle definitiva?” P. 147. Luego se responde que “a riesgo de parecer tan utópico  como Piketty” P. 147 hay que prestar atención a China, que combinando socialismo y capitalismo ha conseguido reducir la  desigualdad interna y con las naciones desarrolladas.

Para concluir es de señalar que “LA DESIGUALDAD: datos, opiniones, teoría y el  caso de Honduras” de Rodil Rivera Rodil es una lectura muy recomendada para un amplio público nacional. Aunque adolece de un sistema de citas, notas de pié de página y bibliografía, las frecuentes transcripciones de textos originales, los datos aportados y los comentarios oportunos logran en muy buena forma el propósito de acercar a las ideas del economista francés y a las de otros economistas críticos referidos por Piketty, para que  el lector vea con mejor lente la realidad en la cual está inmerso.



[1] Las citas textuales del libro de Piketty consignadas en este trabajo han sido tomadas del libro de Rivera. En consecuencia los números de página aquí indicados corresponden al libro de Rodil Rivera Rodil.
[2] El mito de la austeridad o recorte del gasto, especialmente de la inversión social, es el mito por excelencia que da fundamento a la reducción neoliberal del Estado y a que este renuncie  a su función de generador de bienestar para todos. 

DIARIO DE LA CONFLICTIVIDAD

COMENTARIO DEL LIBRO:
Meza, Victor. 2015. Diario de la conflictividad
en Honduras: 2009 – 2015. Tegucigalpa, CEDOH

Ramón Romero
21 de agosto, 2015


“Diario de la Conflictividad en Honduras: 2009 - 2015” es un libro sobre política. Está integrado por setenta y ocho análisis mensuales de coyuntura, escrito cada uno a principios del mes siguiente al que aborda. Su autor, el investigador nacional Víctor Meza estudia en cada análisis el componente esencial de la política: el poder. A lo largo de sus páginas, el libro da cuenta de la estructura del poder en la sociedad hondureña del siglo XXI; muestra su agitada dinámica, sus vías sinuosas, su carácter gelatinoso, sus contradicciones, concentraciones, mecanismos de reparto y distribución de cuotas entre grupos, sectores, clases y partidos. Refiere las luchas por obtener y conservar el poder y las leyes que rigen su aumento, disminución y pérdida por parte de los diferentes sujetos individuales y colectivos. Identifica las estrategias, usos y beneficios del poder para cada uno de sus usufructuarios. Muestra las alianzas, distanciamientos, enfrentamientos y conflictos en la búsqueda y ejercicio del poder, así como la validez otorgada a las normas legales, costumbres y reglas no escritas a las que se recurre en las luchas de poder. Analiza las expresiones y manifestaciones políticas, económicas y sociales del poder.

El autor da por sentado que la mayor concentración de poder político se sucede en el Estado y en consecuencia dimensiona el control del Estado o la influencia sobre este como objetivo supremo de los grupos y sectores políticos, económicos y sociales. El poder del Estado es el epicentro de los análisis contenidos en el libro.

Los hechos económicos y sociales, así como las ideas, posiciones, ideologías e imaginarios sociales son enfocados desde el poder. En esta perspectiva, el libro muestra -a través de todos sus análisis- las relaciones múltiples y complejas entre la política, la economía, las dimensiones sociales y las ideas, destacando el condicionamiento recíproco, la autonomía relativa y el contenido de poder de cada uno de estos niveles.

A la base de cada análisis hay conocimiento experto de la teoría social y política. El dominio teórico y metodológico del autor se muestra en prácticas intelectuales muy bien logradas, como las siguientes: La ordenación y articulación de los hechos, fenómenos y procesos; el enfoque sistemático y coherente de estos; la comprensión precisa de las relaciones entre muy diversos hechos y circunstancias; la inferencia rigurosa de conclusiones válidas a partir de premisas ciertas; la formulación de tesis y propuestas así como la interpretación convergente de procesos en un todo único, seguido de la identificación de tendencias, inferencia de escenarios posibles y previsiones racionales sobre el futuro.

Hay en los análisis de coyuntura un profundo respeto por la realidad. Es evidente que el autor no pretende manipular o tergiversar los hechos para ajustarlos a una ideología o posición política predeterminada. Contrario a ello, se percibe su genuino interés por entender la realidad política tal y como esta es. Ello implica el afán de ir mucho más allá de la mera apariencia de los hechos y penetrar en su realidad esencial, en su verdad compleja. En este sentido Víctor Meza hace del poder político su objeto de estudio, que lleva a la mesa de disección, en donde lo analiza y descompone en sus partes, explicando cada una de ellas en su especificidad, y luego que se ha explicado cada parte hace el viaje de regreso, recomponiendo lo separado, articulando las partes y arribando a una interpretación del todo a partir de la comprensión de las relaciones entre sus diversos componentes.

En cada análisis mensual de la coyuntura el autor parte de la identificación de los hechos relevantes del mes. Describe cada hecho relevante, lo ambienta en el contexto del que forma parte, narra los acontecimientos que lo constituyen e identifica actores, diferenciando entre ellos a los prominentes y los secundarios. Luego muestra la importancia específica de cada uno de los hechos relevantes en el período estudiado y hace evidente las relaciones entre estos y otros hechos significativos que han sucedido antes o que están sucediendo simultáneamente. En este proceso el propio autor declara que “busca sistemáticamente el sentido más profundo de los hechos” (P. II). Este sentido profundo se encuentra en las relaciones no evidentes, en lo no visible pero determinante que existe en la compleja articulación entre hechos políticos, económicos y sociales.

El libro revela la imbatible acuciosidad del autor en el seguimiento de cada tema a través de todo el tiempo estudiado, “sin quitar el dedo del renglón”, ampliando el número de datos, arribando de los hechos a los procesos e infiriendo las tendencias que en cada tema se muestran. Dicho en palabras del autor, “la complementariedad que se observa de un mes a otro permite, al final, encontrar el sentido global de la evolución de los hechos.” (P. II).

Con gran habilidad y experiencia, el autor lee siempre entre líneas, descubriendo las sutilezas del discurso político o de los hechos protagonizados por diferentes actores, para inferir lo no visible y decisivo, lo que no aparece a simple vista y que mueve los hilos del poder. Contribuye a ello el hecho de que el autor ha sido además un actor de primera línea en varios de los procesos analizados, permitiéndole conocer situaciones vedadas para otros.

En el marco del análisis, el señor Meza narra acontecimientos y circunstancias clave, que han permanecido ocultos al público, refiriendo detalles que resultan no solo decisivos, sino interesantes y aún atractivos para quienes, por las más diversas razones, disfrutan de saber lo que sucede tras los velos del poder. Usa además con maestría la ironía y el humor, con buen grado de refinamiento y sutileza, y con plena conciencia de que tiene en sus manos una formidable herramienta política, acudiendo algunas veces a figuras de la literatura clásica, como la del fiel escudero, para describir la relación de subordinación de un diputado hacia el amo de su partido.

La agudeza del análisis traslada al lector a otra comprensión –generalmente insospechada- de acontecimientos y procesos. Veamos un caso. Contra lo que los sectores golpistas afirman y la opinión pública asume, el autor explica que los propósitos del Presidente Zelaya antes del golpe de Estado no incluían su reelección inmediata. Al respecto dice: “Zelaya no se conforma con una visión de corto plazo. El sabe que si la cuarta urna resulta ser un éxito y un triunfo político, sus perspectivas a mediano plazo, ya en el nuevo gobierno, siguen siendo muy favorables. Su objetivo principal es crear un nuevo movimiento político en Honduras, ya sea dentro del propio partido Liberal o fuera del mismo. Para ello necesita el apoyo de los llamados “movimientos sociales”… Y por eso es que necesita convocar a una Asamblea Constituyente, que pueda dar cabida a los representantes de estos “movimientos sociales”, capaces de servir como contrapeso a la representación de los partidos políticos tradicionales, vale decir de sus cúpulas dirigentes más conservadoras. El presidente Zelaya está apostando a un nuevo movimiento político, con el cual pueda explotar su creciente popularidad personal y utilizar el apoyo de sus nuevos aliados sociales para una vez aprobada la nueva constitución relanzar su candidatura… Esos son sus verdaderos planes. Son a mediano y largo plazo. No está pensando en el corto plazo, en la absurda idea del continuismo inmediato… Para que la cuarta urna produzca resultados creíbles y oportunos, es necesario que el proceso electoral en su conjunto sea libre y aceptado por todos los sectores participantes.” (P. 29-30). “La verdadera intensión que se esconde tras el proyecto de la “cuarta urna” es la ruptura final del sistema bipartidista en Honduras, generando un movimiento político y social de gran envergadura que actúe como una cuña para abrir y ampliar la brecha en el sistema político tradicional…(P. 32).

Es también de hacer notar que el estudio de largo alcance del proceso político permite al autor del “Diario de la conflictividad” identificar con precisión y en forma prematura cambios importantes en la clase política tradicional. Al respecto señala que “La candidatura de JOH también inspira recelo y cautela entre muchos empresarios, que ya han advertido la tendencia suya a acumular y acumular capital por la vía de la maniobra burocrática y la influencia política. Ya no lo perciben como el político tradicional que busca a los empresarios para pedirles “colaboración económica”. No, ahora se trata de un “nuevo actor político” que no se conforma con pedir dinero para la campaña, sino que, además, quiere y exige ser “socio” en los negocios y en las actividades empresariales. El “nuevo rico” sediento de poder político… y de poder económico.” (P. 382). “Los empresarios tradicionales, de la vieja escuela, se muestran sorprendidos y recelosos ante el empuje inusitado de los “nuevos socios”, que surgen de la acumulación burocrática de capital y no de los circuitos de la producción industrial o de la actividad comercial “clásica”. Es la lucha que comienza, apenas comienza, en torno al reacomodo y realineamiento de las fuerzas económicas y políticas en pugna”. (P. 383).

“Diario de la conflictividad” es un título muy pertinente para este libro, pues sus páginas contienen, entre otras cosas, un recuento de hechos relevantes, procesos decisivos, tendencias imperantes, actores intervinientes y estrategias adoptadas. Hay en él un diario de la corrupción, otro de la inseguridad, uno más de la re militarización de la sociedad y muchos otros. Se documenta el comportamiento de la clase política a través del tiempo y la presencia de grupos fácticos. Se cierra con un valioso y documentado análisis de la protesta ciudadana que hoy se expresa en todo el país a través del movimiento de los indignados.

Por sus valiosos y múltiples aportes, el “Diario de la conflictividad” es susceptible de muy diversas lecturas y lectores. Es un libro necesario para la ciudadanía y la sociedad civil que requiere una comprensión sistemática de los procesos políticos actuales. Es de interés para los políticos con perspectiva estratégica, que buscan orientar su acción a partir del conocimiento de las tendencias predominantes y de los rumbos futuros del poder. Es importante para los académicos, profesores y estudiantes que requieren de una explicación consistente de la política nacional y para los investigadores sociales que hacen de la política un objeto de estudio. Es valioso para los analistas, periodistas y estrategas que siempre requieren ampliar y volver más consistente su perspectiva de la realidad. Es orientador para las embajadas y órganos de cooperación externa interesados en comprender las motivaciones, actores, procesos y relaciones que suceden en la política hondureña. Es útil para el empresario nacional o extranjero, interesado en entender como funciona la política nacional, sus realidades, vaivenes y tendencias. Es muy probable que también sea atractivo para el fisgón, lector superficial que se conforma con las delicias de la anécdota bien narrada sobre hechos relevantes, para fortalecer su perspectiva “light” de la política.

Ojalá se publiquen los restantes análisis mensuales de coyuntura que el autor de esta obra ha escrito desde inicios de la década de 1990. Ello ayudará a comprender mejor el proceso político de transición democrática.

Además de la importancia de sus temas, abona en favor de la lectura del “Diario de la conflictividad” el estar muy bien escrito. Es notorio y atractivo a lo largo del libro el dominio del idioma, la elegancia en la forma, versatilidad en el estilo, precisión en el concepto y claridad en la exposición.

Por lo expuesto, “Diario de la conflictividad” es una contribución significativa al conocimiento de la política hondureña. Se trata de un libro destinado a la notoriedad. Es, en mi criterio, el mejor estudio sobre la coyuntura política hondureña en lo que va del siglo XXI. 

¡Les recomiendo leerlo con detenimiento!

EL DIOS DE UN LIBREPENSADOR

Por Ramón Romero

Está dentro de cada humano, a su alcance.
Responde cuando el humano decide buscarlo.
No es creador sino creado por el humano, a su necesidad y medida.
No vive en grupos, comunidades o iglesias que lo pretenden patrimonio suyo.
No tiene pueblos escogidos ni amados predilectos.
No ha dictado códigos, mandamientos o libros sagrados.
No tiene que ver con las religiones o centros de culto.
No requiere de sacerdotes, pastores, mediums, obispos, ministros, líderes, rabinos o escogidos para ser intermediarios entre él y el humano.

Hace innecesarios los mitos, dogmas, ritos, y teologías para encontrarlo.
No proclama vidas eternas, retornos, resurrecciones ni reencarnaciones.
No hace milagros.
No promete paraísos ni cielos.
No amenaza con infiernos, demonios ni purgatorios.

Es el más leal amigo con el que se conversa y dialoga.
Comprende, consuela, orienta y da esperanza cuando con él se platica.
Su diálogo puede entenderse como un monólogo del humano con su conciencia.

Es amplio y flexible.
Genera armonías y balances.
Puede ayudar a pensar más claro.

Carece de ego, y por ello es innecesario que el humano se le humille, le suplique o le ruegue.
No necesita alabanzas ni  sacrificios.
No requiere que se le pida nada.
No demanda ofrendas de ningún tipo.
No reparte bendiciones.
No concede perdones.

No tiene vida eterna. Muere cuando muere el humano dentro del cual vive; se acaba con él.
No es espíritu ni alma ni carne.
No tiene representantes sobre la tierra, ni hijos, apóstoles, regentes, profetas, obispos o pastores.
Puede permanecer ignorado por siempre.
Protege y guarda.
Es humanista, toma partido en favor de lo humano.

Nunca limita la libertad del humano.
Es subjetivo, no objetivo. Por ello es innecesario probar su existencia.
Sólo acude cuando el humano lo invita a diálogo.

Es fuente de la serenidad necesaria para lograr orientación.
No entiende de pecados ni de pecadores.
Nunca manda ni ordena.
No exige obediencia.
No juzga al humano.
No castiga.
No premia.
No salva.

Acompaña. Nunca abandona al humano, haga este lo que haga. Está siempre disponible.
No se siente amenazado por la ciencia ni pretende someterla a la fe.
No es contrario a la desalienación que provoca la filosofía.

Es amoral: no es bueno, no es malo. No existe en el marco de la lucha entre el bien y el mal.

Es prescindible.

No es injusto.
No es vengativo.

Apela siempre a la serenidad y la calma.
No es perfecto.
No se impone.
No tiene enemigos.
No odia.
No es sobrenatural ni anti natural.

Acepta que el humano dentro del que vive se proclame ateo, escéptico o agnóstico.
Está convencido que lo más importante no es en que se cree sino que se hace.
Sabe que cada humano es hijo de sus obras; que cosecha lo que sembró.

Un dios con estas características es diferente a los dioses de las religiones y comunidades de fe. Lo más seguro es que este dios de un librepensador sea una herejía y no un dios para los religiosos. Quizá muchas religiones que monopolizan su auto inventada y auto asignada autoridad teológica afirmen que se trata de un ateísmo y lo condenen. Pero --muy a pesar de ellos--  es EL DIOS DE UN LIBREPENSADOR.  

¡¡¡QUIZÁ DE UNO SOLO!!!  


¡¡¡QUIZÁ DE MUCHOS!!!